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¿Dónde empieza mi historia?: los patrones narrativos

Para este artículo me basaré en un ensayo de Jon Gingerich ([en inglés] Falsos principios, finales muertos y malos comienzos) donde explica cómo identificar los patrones narrativos para saber cuál es nuestra historia y dónde debemos empezarla.

Muchos escritores noveles, a menudo, no saben realmente dónde empiezan sus historias y escriben comienzos demasiado pesados, llenos de pensamientos y de aburridos antecedentes de los personajes. Y esto lo hacen porque no saben realmente dónde empieza la historia que van a contar.

Patrones y ruptura de patrones

Es frecuente encontrarse en los sitios que dan consejos sobre escritura una "norma" que dice que las historias deben ilustrar un "conflicto". Gingerich amplía esa norma de ilustrar un conflicto y la convierte en que todas las historias necesitan revelar una anomalía.

La novela 1984, de George Orwell, narra un futuro en el que el sistema político controla las acciones, pensamientos y sentimientos de los ciudadanos y las formas de descubrir y tratar a esos ciudadanos que no siguen las normas estipuladas. Para ese sistema político cada ciudadano con pensamiento propio se convierte en una anomalía y la novela no hace otra cosa que narrar una de esas anomalías.

En cada historia lo primero que se debe hacer es presentar un patrón: unas normas o reglas del mundo donde se desarrolla la historia, las costumbres de los personajes, una situación tomada como normal... para luego romperlo con una anomalía.

Tu historia es esa anomalía.

Da igual que la historia se desarrolle en la actualidad, en un futuro distópico, en el pasado o en un mundo de fantasía. Tu historia debe tratar sobre una anomalía dentro de una situación tomada como normal: debe narrar el contraste de esa situación específica dentro de su mundo general.

Una narración debe presentar un patrón y luego romperlo; ejemplos:

  • Un hombre viudo y con una hija de trece años se dedica a vender antigüedades en una bonita tienda del centro de la ciudad (patrón) cuando un día descubre el mapa de un tesoro y decide viajar a por él (ruptura del patrón).
  • Un fontanero aficionado al fútbol que vive con su mujer y sus dos hijos en un tranquilo pueblo de la sierra (patrón) tiene que huír de la policía cuando intentan detenerle por confundirle con un ladrón de bancos (ruptura del patrón).

La historia comienza realmente cuando el patrón se rompe. Esta ruptura de patrón viene a coincidir con el primer punto de giro de la historia.

Para que la historia pueda tener éxito debes tener la habilidad de establecer un precedente y luego prometer una ruptura de lo establecido o amenazar con una salida temporal o permanente de esa situación.

Dónde situar la ruptura del patrón

Según dónde rompas ese patrón, el alcance de tu narración cambiará. Imagina una historia donde dos adolescentes que van a la misma clase del mismo instituto se intentan hacer la vida imposible: se pegan empujones en los pasillos, se pasan fuerte la pelota de baloncesto para que le dé en la cara al otro, intentan dejar en ridículo al otro con diálogos ingeniosos delante de sus compañeros, hacen que el profesor castigue al otro por algo que no ha hecho...

Ahora vamos a crear dos narraciones diferentes cambiando el lugar donde situamos la ruptura del patrón en esta historia:

  1. Presentamos a un estudiante ejemplar, con buenos amigos que vive feliz. Luego su padre consigue trabajo en una nueva ciudad y toda la familia tiene que trasladarse con él. En el nuevo instituto el chico se enemista con un compañero de clase e intentan hacerse la vida imposible.
  2. Dos estudiantes enemistados no paran de hacerse la vida imposible en el instituto. Un día algo hace que uno de ellos se intente suicidar.

Vemos que puede haber muchas acciones comunes en estas dos narraciones (se pegan empujones en los pasillos, se pasan mal la pelota de baloncesto para que le dé en la cara al otro, intentan dejar en ridículo al otro con diálogos ingeniosos delante de sus compañeros, hacen que el profesor castigue al otro por algo que no ha hecho...) pero, sin embargo, no dejan de ser dos narraciones que cuentan cosas diferentes porque tienen estrategias diferentes, según el patrón elegido:

  1. Patrón: dos estudiantes de instituto con vidas diferentes y buenas. Ruptura del patrón: los dos estudiantes coinciden en la misma clase y se enemistan.
  2. Patrón: dos estudiantes enemistados. Ruptura del patrón: intento de suicidio de uno de ellos.

Si tienes claro el patrón sabrás bien dónde empieza, a dónde va y en qué se convierte tu historia.

Escribe un buen comienzo

Para un buen comienzo primero debes tener identificado el patrón de tu historia y el momento en el que lo vas a romper. Todas las historias tienen un patrón que ha sido roto, hayas sido o no consciente de ello.

Intenta empezar a escribir en el momento de la ruptura del patrón o lo más cercano a ese momento:

  • Intenta escribir tu historia in-media-res, con el patrón ya roto, y luego revela al lector cómo eran las cosas antes (con diálogos de los personajes, con flashbacks...).
  • Intenta que la presentación del patrón sea lo menos extensa posible e introduce cuanto antes su ruptura. No todas las historias permiten comenzar in-media-res y necesitan una pequeña presentación del patrón; más tarde podrás dar más detalles de él (con diálogos de los personajes, con flashbacks...).

Imagen | Parée en Flickr

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