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Empezar a escribir. La hoja en blanco

Parece bastante obvio que para empezar a escribir primero tenemos que saber qué vamos a escribir. Pero esta obviedad no es tan visible cuando tenemos un poco de tiempo y decidimos sentarnos a escribir.

Mira, ahora que tengo un rato me voy a sentar en el ordenador a escribir. Ya tengo abierto el procesador de texto y ¿ahora sobre qué escribo? ¿Empiezo el primer capitulo de un nuevo intento de novela? ¿un cuentecito? ¿un microrrelato? Me da igual, me siento con ganas de escribir ¿Sobré qué escribo? Voy a leer las noticias a ver si me inspiran algo.
¿Os suena esta historia a algo parecido que os haya ocurrido alguna vez? El famoso síndrome de la hoja en blanco, claro, que se ha hecho amigo nuestro desde hace tiempo y no deja de visitarnos. Ahora es cuando yo debería escribir una lista de las distintas formas de superar el atranco, pero no lo haré.

Si no se te ocurre nada que escribir, sencillamente es porque no tienes nada que escribir y lo mejor es que te levantes de la silla y hagas otra cosa.

Puede parecer radical, pero es lo que mejor me funciona a mí. Tengo que sentarme a escribir sobre algo que ya he pensado y tengo más o menos claro. Rara vez (por no decir nunca) he encontrado la inspiración frente una hoja/pantalla en blanco. Cuando abro el editor de texto tengo que estar ya inspirado para escribir.

Podemos hacer uso de las listas de "cómo vencer la página en blanco" (coger un libro, señalar una frase al azar y empezar con esa frase mi escritura; coger otro libro, señalar varias palabras y crear una historia que las contenga; abrir el enlace a una web que encontré por ahí y que te propone temas sobre los que escribir...) para vencer el bloqueo, no dudo que a veces funciona. Pero me ocurre algo extraño: si abro antes el procesador de textos sin estar inspirado me pasa como en el párrafo de antes: voy a alguna página de internet a buscar un tema y después a otra página y luego a otra... sin que al final haya escrito absolutamente nada; durante el proceso de búsqueda puedo encontrar algo sobre lo que escribir que no me convence demasiado y sigo buscando otra cosa que me agrade más en otras páginas web y termino sin que ninguno me guste del todo y al final no tenga nada.

Como no tenía nada que escribir, termino sin escribir nada.

Planificación

Para mí es indispensable tener cierta planificación sobre lo que escribir.

Y con planificación me refiero simplemente a saber sobre qué escribir: puedo tener en mente únicamente el final de una historia corta, o solo el principio; puedo conocer una sola frase que quiero que apareza en mi cuento; o puedo tener un esquema perfectamente diseñado con una historia ya pensada, sus puntos de giro, los personajes ya caracterizados y los capítulos divididos.

Mi planificación para comenzar a escribir abarca desde lo poco a lo mucho, pero no parte desde la nada.

Cuando nos sentamos a escribir, lo que queremos es escribir algo, lo que sea, nos da igual el tema pero no sabemos sobre qué escribir. Pasada esa hora que hemos escogido para escribir queremos tener algo, unas cuantas líneas que hayan sofocado nuestras ansias escritoras o un pequeño cuento al que más tarde, otro día con más tiempo, volveremos para pulirlo, pero algo. Y este es uno de los mayores errores que podemos cometer.

La planificación forma parte de la escritura. El resultado final no te dará una sola línea de ninguna historia pero te asegura que cuando te sientes en la mesa tengas algo que escribir.

El proceso de planificación te puede llevar medio minuto o meses, dependiendo de lo que quieras escribir. Un microrrelato puede componerse con una simple idea que te venga en un momento de inspiración pero una novela necesita más tiempo de maduración en nuestra cabeza o en nuestros apuntes.

Lo bueno de la planificación es que no necesita que estés delante del ordenador. Es algo que podemos hacer en el autobús, mientras planchamos, cuando estamos haciendo la compra... y dejar el momento de sentarnos y empezar a escribir para cuando sepamos lo que queremos escribir.

Crear una historia

Visto lo anterior, para empezar a escribir debemos crear una historia. Se me ocurren tres grupos en los que dividirlas, según lo que nosotros sabemos de ellas:
  • Sólo sabemos el principio de la historia. Muchos autores siguen esta forma de escribir, empiezan con algo sin tener pensado a dónde quieren ir a parar.
  • Conocemos la historia. Es la vida de nuestro abuelo y queremos hacer una novela de época con sus anécdotas y sufrimientos, por ejemplo. Aquí entrarían todo tipo de biografías.
  • No conocemos nada. Debemos crear la historia de principio a fin.

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Comentarios

  1. esto tiene que tener mas emocion y no tanto al pie de la letra

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  2. Próximamente (a partir de enero, tal vez) expondré cómo escribir historias según las vayamos creando, algo mucho más emocionante, como dices.

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